En Cuba los cubanos deciden su futuro, nadie decide por Cuba. #YoVotoSi

Por Frank Robelo, coordinador de ZonaFranK

Ayer el programa de Camilo Egaña en CNN, donde se abordó el tema Cuba y el proceso de reforma constitucional, terminó siendo una lección de cultura política para la figura de Rosa María Payá, a quien solo vemos repitiendo consignas, gesticulando y tratando de ser “amable”, cuando en realidad lo único que hace es caer en exabruptos, no respetar un criterio diferente al de ella, a pesar de ser defensora de la “pluralidad política” y la “democracia”, y por supuesto, manejar frases que no tienen ni sustento, ni contenido político alguno.

Los activistas de Cuba Decide, proyecto que durante años Payá ha venido coordinando y liderando, no tienen que caer en la “propaganda comunista cubana” para entender que no tienen futuro posible mientras Payá los represente. Los activistas solo tienen que escucharla hablar para entender que no hay fundamento, ni coherencia, ni razón en lo que dice, más allá del gran show mediático montado en torno a su figura por el solo hecho de ser joven, mujer, hija de un connotado cabecilla de la disidencia cubana y adicta al dinero que recibe de fondistas norteamericanos.

La primera lección del programa fueron los límites en el ejercicio de la “libertad”. Resulta que la ciudadana más libre del mundo, Rosa María Payá, no pudo completar la frase de la noche porque en CNN la publicidad es más importante que emitir un criterio político. Esto no lo digo yo, esto lo dijo el propio Camilo Egaña, quien trató de justificar el hecho con la célebre expresión “tenemos que ir a comerciales, porque así es el capitalismo”. Después de esto, sinceramente no quedan ganas de analizar el contenido del discurso político, solo hay espacio para morir de la risa, pero somos mucho más serios en lo que hacemos.

La segunda lección del programa es que después de varios intentos fallidos encabezados por Rosa María Payá para recaudar firmas con el propósito de incidir en una reforma política en Cuba, Payá ha terminado por acudir al único argumento le queda al alcance de la mano para continuar defendiendo la absurda campaña #YoVotoNo y #Ni1Mas. Ahora está enfrascada en demostrar que “no hay carácter vinculante entre lo que ha opinado el pueblo cubano en los últimos meses durante el proceso de consulta popular, con el texto final de la constitución” que se somete a referendo popular este domingo 24 de febrero en la isla.

En respuesta a Rosa María Payá, las estadísticas hablan por sí solas y reflejan que entre agosto y noviembre de 2018 se realizaron 133 681 reuniones en toda la isla con la participación mayoritaria de la población cubana, incluso nacionales residentes en el exterior, para un total de 1 706 872 intervenciones, a pesar de tratarse de un tema complejo, técnico jurídico, que requiere de estudio y preparación previa. Todo este proceso que intenta desconocer Payá en un discurso sin sustento, conllevó a que la comisión de la Asamblea Nacional que coordina la reforma en Cuba haya tenido que realizar 760 cambios en el texto, casi el 60% del proyecto de Constitución, entre adiciones y eliminaciones de artículos, frases y hasta palabras para reflejar de una manera u otra, respetando los principios del derecho, el sentir del pueblo cubano.

http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2018-12-22/resultados-del-proceso-de-consulta-popular

Esta posición fácil de Payá solo me ratifica una idea que tengo desde que la conozco y es que se sabe perdida, no para que prospere el “cambio” que dice representar, sino para justificar ante los fondistas norteamericanos que ella sigue siendo la “figura del momento”, la “Juan Guaidó de Cuba” y por supuesto garantizar el salario que percibe. A pesar de todo este “esfuerzo” de Payá, el próximo 24 de febrero de 2019 el referendo popular en Cuba será un hecho y es casi seguro que millones de voces en la isla dirán #YoVotoSi respaldando la continuidad de la revolución cubana.

Durante todo el discurso manejado por Rosa María Payá y el ilustre Carlos Alberto Montaner, también invitado al panel, ambas figuras trataron de minimizar el debate popular desatado en Cuba en los últimos meses. Ambos reiteraron una y otra vez que el pueblo solo habló del artículo 68 relativo al matrimonio homosexual porque supuestamente el gobierno cubano en ningún momento le dio la oportunidad al pueblo de abordar aspectos políticos.

Regreso a las estadísticas, es cierto que el artículo 68 fue uno de los temas más tratados por la población por la propia dinámica cubana, la idiosincrasia machista, la cultura popular, el hecho de ser un tema más fácil que otros en el aspecto jurídico y también porque la primera apuesta de la disidencia fue utilizar este artículo como gancho para respaldar el voto “No”, pero el hecho es que solo el 24,7 % de más de 1 millón de intervenciones estuvo dedicado al matrimonio gay, el resto giró en torno al sistema político y los derechos, demostrando el interés y la oportunidad real que tiene el pueblo cubano en estos temas.

De igual forma, seria de ilusos pensar que un proyecto de constitución, con más de 200 artículos que incluyen una parte dogmática y una parte orgánica, esta última para regular todo lo relacionado a la institucionalidad político-jurídica de un país, se reduce en su contenido al matrimonio homosexual. Después de 60 años de Revolución, si algo tienen que aprender los contrarrevolucionarios, es que deben estudiar y esforzarse más para intentar sostener un debate con un cubano.

También me llamó la atención, entre tanta falacia y diatriba, que Carlos Alberto Montaner, quien dice tener una fuente confiable en Cuba, aseguró en el programa que el voto urbano el domingo en la isla optará por el “No”, justificado por el hecho de ser ciudadanos más escolarizados que los residentes en zonas rurales y agrega que los jóvenes en Cuba también votarían “No” rechazando la nueva constitución, cual será respaldada solo por personas de la tercera edad y los militares cubanos.

Claro, Montaner está hablando en CNN una cadena de televisión identificada por la manipulación de la información a nivel mundial donde la propia propaganda del medio insiste en que la noticia no tiene que ser imparcial, sino “veraz”, como si no fuera un contrasentido esta frase y peor, como si alguien le hubiera concedido a CNN en Español el derecho de cambiar los principios que han caracterizado al periodismo históricamente.

Que me perdone Montaner, pero yo regreso nuevamente a las estadísticas, 1585 estudiantes universitarios participaron en la consulta popular y emitieron criterios. Lo mismo hicieron 3256 estudiantes de la enseñanza media en Cuba, al igual que un amplio por ciento de jóvenes a nivel de barrio. Estamos hablando de miles de personas que cuentan en una votación, pero claro Montaner está acostumbrado al sistema electoral norteamericano donde no importan los votos del pueblo para ser presidente o congresista, sino otras voces que llegan acompañadas de dinero.

Para que se instruyan tanto Rosa María Payá como Carlos Alberto Montaner, la tendencia en la consulta popular en Cuba fue un respaldo mayoritario al proyecto de ley presentado por la Asamblea Nacional. EL 62% de las intervenciones populares tuvo este caracter de manera expresa y directa, el 35 % fueron intervenciones puramente técnicas para enriquecer el proyecto y por tanto fueron un reconocimiento tácito a la reforma, solo el 3% manejó posiciones críticas y no necesariamente es un por ciento de ciudadanos que sigue a Rosa María Payá, UNPACU, o Somos +. Las cifras hablan por sí solas, incluso registran las voces críticas porque en Cuba, a pesar del discurso de Payá y Montaner, todo el mundo cuenta. Para hablar de “pueblo”, como le gusta reiterar a Payá en todas sus intervenciones, no se puede hacer mención exclusiva a una ínfima porción entre 11 millones de cubanos.

Cuando uno escucha un discurso de este tipo, uno  se pregunta cómo es posible creerle a alguien que afirma “los cubanos están hartos del castrismo y quieren un cambio en Cuba”, si ni siquiera vive en la isla. Cómo creerle a alguien que cuando le preguntan por la situación en Venezuela, habla de Nicaragua porque la sacaron del guion y se quedó sin frases para repetir. Cómo creerle a alguien que afirma en Nicaragua entraron tropas cubanas en el 2018, cuando todos los medios, incluso las grandes cadenas norteamericanas, explicaron en su momento se trataba de una legislación que renueva cada 6 meses la Asamblea Nacional Nicaragüense donde se menciona la cooperación militar en primer lugar con el Comando Sur y finalmente con Cuba, que no significa entrada de tropas sino cooperación. Como creerle a una persona que solo basa sus afirmaciones en “declaraciones juradas de terceros”, desconociendo la necesidad de mostrar evidencias, pruebas, estadísticas y elementos de peso para conformar un juicio de valor.

A una persona así, solo se le puede catalogar de mentiroso compulsivo, jamás de actor político, o figura pública.

Por suerte la tercera voz del panel se hizo sentir durante todo el debate dando una verdadera lección de cultura política. Max Lesnik, destacado periodista y político cubano, residente en Miami desde 1961, quien vivió la reforma constitucional de 1940 en la isla, certificó que este proceso de reforma constitucional en Cuba, a pesar de la intensa campaña para desacreditarlo, ha sido superior en todo sentido a los procesos anteriores, profundamente participativo y democrático, con una riqueza en el debate pocas veces vista a nivel internacional y sin dudas abrirá las puertas para un futuro más cohesionado, próspero y democrático en la isla.

Para Rosa María Payá y Carlos Alberto Montaner, Cuba Decide su futuro, nadie decide por Cuba.

 

Acerca de ZonaFranK

No pestañeo cuando te miro, Para que te acuerdes de mi apellido. La operación Cóndor invadiendo mi nido, ¡Perdono pero nunca olvido!
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Una respuesta a En Cuba los cubanos deciden su futuro, nadie decide por Cuba. #YoVotoSi

  1. Yamila loli dijo:

    Que excelente artículo y respuesta. Pero además pregúntense quienes son esos que estaban ahí, Montaner, connnotado agente de propaganda de la CIA, Rosa Maria Paya, contrarevolucionaria (porque de disidente no tiene un pelo) que se pasa viajando y buscando dinero en pago a lossrvicios que presta para intentar despretigiar a Cuba, mujer con complejos y serios problemas desorden de la personalidad, Camilo Egaña, periodista marioneta que se ha convertido en un loro llorón.
    Por supuesto dejo a un lado a Max Lesnik quien dió una clase de paciencia, sabiduría y objetividad.
    En esencia compañeros, ese programa de Egaña fue parte de un intento de la campaña mediática pero como los que hablaron, excepto Lesnik no sabian lo que decian y era retórica, quedó excelente y los dos peones del gobierno de EE.UU quedaron mal parados.

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