Haga cada uno su parte de deber, y nada podrá vencernos

Fragmentos del discurso pronunciado por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz-Canel en la clausura del III Periodo Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular…

El mandatario cubano llamó al pueblo a trabjar juntos para desarrollar al país (Estudios Revolución)

Amplios resúmenes de los debates en las comisiones se han difundido a través de los medios. En todos se advierte un conocimiento más profundo y una mayor comprensión del momento que vivimos.

Y lo más importante: se aprecia una clara identificación de los asuntos más apremiantes.

Las 38 actividades que recibieron fiscalización de las comisiones, son precisamente aquellas en las que se concentran las quejas que afloraron en los estados de opinión y las mismas para las que se decidieron las principales acciones de solución por parte del Gobierno.

Me pregunto qué tarea puede no ser del Presidente en una nación como Cuba, en una Revolución como la nuestra, cuando nos preceden los ejemplos de Fidel y Raúl.

Ya lo dijo José Martí y lo probaron ellos: “mover un país, por pequeño que sea, es obra de gigantes. Y quien no se sienta gigante de amor, o de valor, o de pensamiento, o de paciencia, no debe emprenderla”.

En nuestro caso, ya lo he dicho más de una vez, no sólo trabajamos bajo la guía y con el acompañamiento del General de Ejército y la Generación histórica. Creemos profundamente en la obra colectiva. Nuestro Consejo de Ministros está actuando, en general, con la intensidad y la urgencia que nos dicta la vida, a partir del intercambio constante con el pueblo. Con “el oído pegado a la tierra”, que nos exige Raúl.

Vamos entendiendo que cada minuto es crucial para sostener el futuro y escuchamos intervenciones aportadoras, bien preparadas, expresión de un vínculo profundo con las bases y una orientación intencionada de los esfuerzos.

Lo que ignoran los adversarios, es que 60 años de sanciones, amenazas y agresiones de todo tipo, no sólo han curtido nuestra resistencia. La experiencia histórica de la Revolución es un libro insustituible de lecciones, la primera de ellas el intercambio vivo y directo con el pueblo, fuente permanente de creatividad y aliento.

De la Generación histórica, de Fidel y de Raúl, aprendimos a desechar el lamento inútil y a concentrarnos en buscar salidas; a convertir los desafíos en oportunidades y los reveses en victoria.

Ya tenemos una nueva Ley Electoral, que garantiza jurídicamente los procesos de elecciones a los diferentes niveles en el país y da respuesta a las Disposiciones Transitorias de la nueva Constitución.

No menos importante es la Ley de pesca, que regula el ordenamiento, la administración y control de la actividad pesquera, en función de la conservación y el aprovechamiento racional de los recursos hidrobiológicos en aguas marítimas, fluviales y lacustres del país, con el fin de contribuir a la soberanía alimentaria de la nación.

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La ley de símbolos nacionales, por su parte, actualiza toda la normativa legal vigente sobre la materia, puntualiza y da mayor precisión a sus contenidos.

Eso nos pone en condiciones de elegir en octubre, en la ANPP, los cargos fundamentales del Estado y posteriormente, antes de finalizar el año designar a los integrantes del Consejo de Ministros.

En el primer semestre no se alcanzaron los ingresos previstos por exportaciones, con afectaciones fundamentalmente en el turismo, níquel -cuyo precio bajó- y la exportación de azúcar. No obstante, se han cumplido niveles de producción que son esenciales para el país.

En el año 2018, una vez concluidos los cálculos y las conciliaciones de los niveles de actividad que determinan el comportamiento de la economía, se alcanza un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 2.2 %, superior al 1.2 %, que como estimado, informamos en diciembre. Lo anterior implica que para alcanzar el crecimiento planificado en el 2019 se requiere crecer más que lo inicialmente previsto.

En el presente año, aún en el ojo del huracán de las adversidades que el enemigo concibió para asfixiarnos, la economía cubana puede crecer ligeramente, gracias a que contamos con potencialidades para resistir y continuar avanzando en nuestro desarrollo.

El resultado alcanzado se debe al control que se ejerce desde el plan, sobre el endeudamiento externo del país, a partir de la premisa de no asumir más deudas de la que podamos pagar.

Ha existido déficit con la importación de combustible, lo que nos ha obligado a establecer medidas de restricción interna para su consumo, evitando en lo posible afectaciones a la población y a las principales producciones y servicios de la economía.

En este contexto, adquiere mayor importancia el ahorro y el control, para poner cada litro donde más se necesita.

A pesar de las tensiones con el combustible, se ha respaldado la generación de energía eléctrica y como se ha informado a nuestro pueblo, se trabaja para garantizar ésta durante el verano.

Este año se ha insistido en la necesidad de recuperar la producción de carne de cerdo y se prioriza su utilización para la elaboración de productos conformados, con el objetivo de multiplicar su rendimiento e incrementar la oferta de productos cárnicos a la población.

La producción total de leche fresca crece por encima del plan.

La liquidación del presupuesto correspondiente al 2018 muestra como resultado un Déficit Fiscal inferior a lo planificado.

El comportamiento de la ejecución del presupuesto en el primer semestre del año se caracteriza por un cumplimiento de los ingresos y un déficit inferior al programado.

Lea también: Presupuesto del Estado en caso de desastres naturales (+Infografía)

¿Qué nos dicen, en síntesis, estos datos?  Que el país avanza y que ninguna política imperial podrá superar nuestra voluntad de ir por más.

Nada podrán lograr los aspirantes a verdugos del pueblo cubano frente al empeño de trabajar para vencer y derrotar la genocida política anticubana, con el esfuerzo de todos.

Como escribió Fidel: “Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura. Advierto, además, que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo”. Fin de la cita.

He retomado esa frase de Fidel porque encierra una lección, más que una predicción, fruto de su legendaria capacidad de viajar al futuro y regresar para contarlo, como la explicó un amigo argelino.

Durante los análisis en las comisiones de la Asamblea, más de una vez hablamos de los errores y deficiencias que provocaron los picos de desabastecimiento que nos afectaron en meses recientes. En primer lugar por la falta de liquidez, pero también, y esa es sólo nuestra responsabilidad, por la mentalidad importadora. Importar acomoda y se transforma en un vicio que mata la iniciativa.

Hay ocho proyectos identificados para la producción estatal de cerdo y pollo que incluyen la fabricación de pienso, no sólo con materia prima importada, sino utilizando granos de producción nacional e incorporando los resultados del programa del Fidel para la alimentación animal.

Hoy se realizan análisis periódicos para evaluar la implementación de las medidas que tienen que ver con nuestra economía y oportunamente informaremos acerca de nuevas decisiones sobre el Comercio Interior y otras que deben movilizar todas las reservas productivas del país.

Queremos que estén al tanto de cuánto nos han aportado los recorridos por el país y el pensamiento colectivo en función de la batalla económica. Y cuánto y cómo trabajamos por promover las enormes potencialidades y reservas que aún tenemos para marchar adelante.

Cuba mantiene hoy relaciones de amistad y en muchos casos de cooperación con casi todos los países del mundo. Gozamos de respeto y confianza por nuestra contribución a la paz, nuestra lealtad a los compromisos y por la limpieza de nuestra conducta.

Contribuimos activamente a los esfuerzos internacionales a favor de la justicia, de la promoción de los derechos humanos, de la protección del medio ambiente, del fomento de la seguridad y, por supuesto, en defensa del derecho de los pueblos a la autodeterminación.

Nuestro esfuerzo de cooperación internacional involucra en estos momentos a cerca de 33 mil profesionales en 85 países, los que voluntariamente prestan servicios de salud, educación, construcción, deportes, entre otros. En Cuba, se forman actualmente como profesionales unos 12 mil 699 jóvenes de 133 naciones.

Los vínculos con la mayoría de esos países son ejemplo exitoso de lo que las Naciones Unidas denominan “cooperación Sur-Sur”, basada en la complementariedad y en la auto sostenibilidad entre países en desarrollo.

Somos parte de la comunidad internacional que hoy tiene el desafío de enfrentar la conducta agresiva y arrogante de los Estados Unidos, serio peligro para la paz, la seguridad y la existencia de las fuentes de las que depende la vida en el planeta asociado al uso de las armas nucleares y el progresivo cambio climático.

En el hemisferio occidental, el gobierno de los Estados Unidos ha declarado abiertamente la vigencia y aplicación de la infame Doctrina Monroe, viejo instrumento del colonialismo, el neocolonialismo y el imperialismo.

Reitero, la firme solidaridad y apoyo de Cuba a la revolución bolivariana y chavista, a la unión-cívico militar de su pueblo, al gobierno constitucional encabezado por Maduro y al esfuerzo de ese noble pueblo en defensa de su soberanía y en rechazo de la injerencia extranjera.

Como señaló el cro. Raúl el pasado 10 de abril ante esta propia Asamblea, y cito:

“A pesar de su inmenso poder, el imperialismo no posee la capacidad de quebrar la dignidad de un pueblo unido, orgulloso de su historia y de la libertad conquistada a fuerza de tanto sacrificio”.

Con la presencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz comienzó el III Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Foto: Asamblea Nacional)

En unos días, estaremos celebrando un nuevo aniversario, el 66, del asalto a los cuarteles Moncada de Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, ciudad esta última que será la sede de los festejos de este año.

En representación de las generaciones que dan continuidad al proceso independentista iniciado por aquellas tierras hace casi 151 años, hablaremos en la conmemoración.

Pero hoy resulta impostergable llamar al pueblo de Cuba y especialmente a sus representantes en el máximo órgano de poder del Estado, para que cuanto hemos hecho y hagamos, sea defendido por todos y cada uno de nosotros con la certeza de que sólo así se defienden a sí mismos.

Nuestro pueblo, sabio como es, ha entendido la trascendencia de las medidas económicas más recientes y ha reaccionado con inteligencia, insistiendo en la necesidad de responder, con resultados y controles que nos salven de la inflación y otros peligros.

En esta nueva etapa, la clave está en lo territorial, en el municipio, en el desarrollo local, conscientes de que todo lo que se genere y avance allí, beneficia más directamente al pueblo.

Es preciso igualmente, aprovechar todas las oportunidades que se abren para la economía nacional, sea en el sector empresarial, el presupuestado e incluso el privado y desatar los nudos que la amarran. A golpe de trabajo, innovación, ciencia, producción.

Hay que seguir buscando en nuestras reservas materiales y humanas. En lo que nos puede aportar el ahorro como fuente de ingresos y nuestra espiritualidad como fuente de energía creativa.

Y debemos revisar también las directivas del Comandante en Jefe para el Período Especial. Sin temor a los términos. La estrategia de enfrentamiento al doble bloqueo generó muchas iniciativas que engavetamos en cuanto mejoró la situación y eso es un error. Para no volver al Período Especial, hay que sacar las lecciones y los aportes del Período Especial.

La Asamblea Nacional será siempre un espacio para reflexionar y sobre todo para compartir y decidir colectivamente cómo activar más y mejor los resortes de nuestra prosperidad.

El Gobierno Electrónico, por ejemplo, no es un invento cubano. Es una necesidad apremiante para el funcionamiento de cualquier sociedad actualmente. Y en cuanto a la tarea fundamental de conectarnos con las necesidades y demandas del pueblo, ese gobierno electrónico no puede ejercerse de lunes a viernes.

Hay que acabar de aprender que los servidores públicos nos debemos al pueblo y ello entraña una permanente vigilancia y uso de todas las herramientas que nos pueden advertir a tiempo cuándo algo está faltando o fallando.

Eso no significa, por supuesto, dar crédito a las bolas o fakenews que fabrican los enemigos y que con cierta frecuencia difunden algunos ingenuos o irresponsables en las redes sociales.

La dirección del Partido y el Gobierno ha demostrado su compromiso con la información oportuna y abierta de cuanta medida o paso se dé en función de los intereses públicos. Y defenderemos siempre esa política. Otros podrán ser más ágiles y efectivos difundiendo mentiras, pero el pueblo cubano sabe que la Revolución, por principio, sólo dice la verdad.

Llamo también la atención de aquellos funcionarios que consideran que determinados asuntos no se corresponden con su jerarquía sino con niveles inferiores de dirección.” Quien tiene a mano la más rápida y eficiente solución a un problema no tiene por qué minimizarlo ni delegar su solución, bajo consideraciones jerárquicas, o sectoriales.  Todos somos servidores públicos.

Quienes están en capacidad de resolver algo, tienen también el deber de no dejarlo a otros. Detrás de cada problema hay un cubano o una cubana que necesita atención: recuperar la sensibilidad y ponerla de moda es palabra de orden.

Niega el espíritu de la Revolución quien entorpece, demora o hace imposible el trámite para acceder a un subsidio, a la propiedad de una vivienda, al usufructo de una tierra entregada para producir. Esas son gestiones que, en general, roban tiempo y energías a las personas que trabajan, estudian, aportan a la sociedad.

Cuando hablamos de rescatar la decencia, pensamos también en la honestidad y el sentido de cooperación de los servidores públicos.

Dar un buen servicio desde la amabilidad, la humildad y la educación nos hace más profesionales y pone a nuestro ejercicio profesional un sello de calidad y calidez humana que hoy necesitan otros y mañana necesitaremos cualquiera de nosotros.Tenemos que ser serios y eficaces en la respuesta.

Quiero llamarnos a subordinar los intereses personales a los colectivos, sin negar ninguno de los dos, sino integrándolos. Me queda claro que en una sociedad humanista y solidaria como la nuestra, no se puede ser feliz individualmente.

Apartando vanidades y egoísmos, practicando honestidad, laboriosidad, decencia, también estaremos aportando al PIB. Crecerá la economía y la fortaleza espiritual del pueblo, ese país que hemos llegado a ser y que a veces nos cuesta identificar en cada uno de nosotros mismos.

Junto con ese antimperialismo que llevamos en vena por lo que durante más de un siglo nos ha hecho sufrir el vecino poderoso que nos desprecia y ataca, también es preciso alimentar el sentimiento socialista que la Revolución sembró en nuestra gente, en la lucha por conquistar toda la justicia que nos legó José Martí. Nada seríamos si hubiéramos abandonado el sistema social que esta honorable Asamblea ratificó como destino inmediato de la nación cubana.

Les comparto también una convicción personal: el único modo de resolver todos nuestros problemas, es que todos los que amamos la Revolución nos preguntemos: ¿qué puedo hacer?, ¿qué puedo aportar?, ¿cuál puede ser mi cuota de entrega personal para el crecimiento colectivo?

“Haga cada uno su parte de deber, y nada podrá vencernos”, dijo Martí y conscientes de ello, hemos convocado a pensar como país.

Pensar como país, Pensar Cuba es que todos nos entreguemos en cuerpo y alma al servicio de la nación, sacando mayor provecho de la fuerza más formidable y poderosa de la Revolución: la UNIDAD.

Ese es nuestro monumento a la Generación histórica. Una obra en construcción que afiance el pasado, sostenga el presente y garantice el futuro de la Revolución.

Infinita como los sueños de los hombres y mujeres que la iniciaron.

Somos Cuba

Somos Continuidad

Patria o Muerte

¡Y Venceremos!

Acerca de ZonaFranK

No pestañeo cuando te miro, Para que te acuerdes de mi apellido. La operación Cóndor invadiendo mi nido, ¡Perdono pero nunca olvido!
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