Empeñada la administración Trump en distorsionar la realidad de Cuba.

El 18 de julio 2019 Mike Pompeo, ex director de la CIA y actual secretario de Estado, habló en la Conferencia Ministerial sobre Libertad Religiosa, donde sin elementos probatorios arremetió contra Cuba, acusando a la Revolución de tener una “naturaleza intolerante”.

El argumento tomado por los pelos fue que, no se le permitió viajar a ese evento en Washington a cinco pastores de algunas iglesias protestantes.

Desde el mismo año 1959 Estados Unidos comenzó a ejecutar acciones para derrocar a la Revolución, e incluso antes del triunfo expusieron en reunión del Consejo de Seguridad Nacional, que había que evitar la victoria de Castro. Entre las medidas diseñadas para lograr su anhelo, estaba el empleo de las iglesias, de acuerdo a sus documentos desclasificados.

A pesar de que algunas denominaciones religiosas siguieron las instrucciones yanquis y ejecutaron actos contrarrevolucionarios alejados de la religiosidad, en Cuba no se cerró un templo ni una orden religiosa, las que continuaron brindando asistencia espiritual a todos sus creyentes.

Actualmente las religiones en la Isla tienen una mayor significación que hace 50 años, algo reconocido por todas las órdenes y sectas religiosas, tanto católica, protestantes y otras, con una fuerte afluencia de creyentes.

Múltiples religiones tienen presencia en todo el país: católica, protestantes, ortodoxas rusa y griega, judaísmo, islamismo, budismo, espiritismo, religiones cubanas de origen africano, Fe baha’is, y los yogas. Según cifras oficiales, en los últimos años se registraron cinco nuevas denominaciones y centros ecuménicos evangélicos y protestante, sumandos a 136 centros espiritistas.

Todas practican su fe religiosa sin restricción alguna, en los más de 900 templos y capillas que poseen las 55 iglesias evangélicas y protestantes, y las cerca de 2, 500 casas culto que funcionan a lo largo y ancho del país, realidad que prueba fehacientemente la libertad religiosa que existe en Cuba.

La salida del país de una persona prácticamente de la fe cristiana u otra, no tiene relación directa, ni indirecta, con la libertad religiosa, pero lo que omitió Pompeo fue el propósito político que tenían previsto con la llegada de los cinco religiosos, quienes mantienen una posición pro yanqui, y serían entrenados para ejecutar acciones subversivas a su regreso a Cuba.

Una prueba irrebatible de eso fue la conversación telefónica sostenida por el mismo presidente Donald Trump con el pastor bautista Mario Félix Lleonart Barroso, “refugiado político” en Estados Unidos, donde denunció “la grave situación de las libertades religiosas en la Isla”, burda manipulación para ganarse la simpatía del responsable de las continuas sanciones económicas y financieras contra el pueblo cubano, algo que el mencionado pastor jamás ha criticado, a pesar de ir contra los principios cristianos, pues pretenden matar por hambre y enfermedades a once millones de seres humanos.

Estados Unidos estructura campañas falsas contra aquellos países que se niegan a someterse a sus propósitos, fabricando mentiras para conformar matrices de opinión contrarias a quienes mantienen su soberanía, a todo costo.

Tal parece que Mike Pompeo no recuerda que, según publicó la Unidad de Inteligencia de The Economist, Estados Unidos descendió en los últimos 10 años en el Índice Mundial de Democracia, al bajar del  puesto 18 en el índice mundial de 2008, al lugar 25 en el 2018, lo que ubica a ese país por debajo del umbral de una democracia plena, posición que según las estadísticas oficiales tenía en 2016, considerándose ahora como democracia defectuosa.

Criterios de los especialistas, argumentan que este bajón obedece a la grave disminución de la confianza pública en las instituciones estadounidenses.

¿Olvidó el secretario de Estado que, de acuerdo a las encuestas de la prestigiosa empresa Gallup, de enero a noviembre de 2018, el número de ciudadanos estadounidenses que aprobaban la forma en que el Congreso llevaba a cabo su trabajo, se redujo a un 18 por ciento, de un 40 por ciento en el 2000 y un 20 por ciento en el 2010?

A Cuba no le pueden dar lecciones de democracia ni de libertades, porque en Estados Unidos no se puede tener ideas y principios políticos diferentes, y quienes así lo muestren son condenados, como hace actualmente Donald Trump con los candidatos demócratas que poseen posiciones desiguales a las de él, a quienes acusa de ser “socialistas”, satanizándolos por solo expresar sus proyectos políticos contrarios a los de la actual administración.

Prueba de que Estados Unidos no acepta las diferencias de ideas contrarias a las de su sistema, fue el cuestionamiento que hicieron sobre la visita a La Habana del príncipe Carlos y su esposa la duquesa Camila, presionándolos por todos los medios posibles para que desistieran de la misma, ya que su presencia reflejaba el reconocimiento a los avances de Cuba en temas de educación, salud, cultura, deportes y seguridad social, gracias al sistema socialista que tanto satanizan los yanquis.

Pompeo, ni su presidente, sienten una verdadera preocupación por el pueblo cubano, al que sancionan constantemente reforzando la guerra económica, comercial y financiera, para evitar que el gobierno revolucionario pueda satisfacer las necesidades, y después culparlo de la escasez que se siente en todo el país.

Doble moral la de los yanquis que hacen guerras fratricidas contra pueblos inocentes y en seguida asisten a las iglesias a rezar, como si Dios y Cristo no los condenaran al infierno.

Es por esas razones que a Estados Unidos lo evalúan como una democracia defectuosa, porque como expresara José Martí:

“Solo la moralidad de los individuos conserva el esplendor de las naciones”.

Tomado de https://heraldocubano.wordpress.com/2019/07/22/empenada-la-administracion-trump-en-distorsionar-la-realidad-de-cuba/


El plan Trump: ¿Una América fascista?

Por: Aday del Sol Reyes

¿A estas alturas alguien duda del racismo, la xenofobia y nacionalismo blanco del presidente norteamericano, Donald Trump?

Si existía alguna duda al respecto, se dilucidó este fin de semana, cuando el magnate de bienes raíces atacó vía Twitter a cuatro congresistas demócratas de diferentes razas, a quienes, aun siendo estadounidenses, les pidió «que volvieran a los países de donde vinieron».

Todo parece indicar que como no son rubias ni blancas las jóvenes legisladoras Alexandria Ocasio-Cortez (New York), Ayanna Pressley (Massachusetts), Rashida Tlaib (Michigan) e Ihlan Omar (Minnesota), según Trump, tienen prohibido «decir al país más poderoso de la Tierra cómo debe gobernarse».

Como si estas palabras no fueran lo suficientemente racistas y discriminatorias, continuó disparando por su cuenta en Twitter: «interesante ver a esas congresistas demócratas progresistas procedentes de los peores países, cuyos gobiernos son una catástrofe completa y total, decir «en voz alta y de forma agresiva» al pueblo de EE.UU. cómo debe gestionarse su Ejecutivo, concluyó Trump».

The Squad: (De izquierda a derecha) Alexandria Ocasio-Cortez, Ayanna Pressley, Ilhan Omar y Rashida Tlaib.

El Presidente norteamericano no tiene previsto en su agenda manejar diplomáticamente al escuadrón, The Squad, como se les conoce en el ámbito político a estas cuatro legisladoras,  pertenecientes a minorías étnicas, y llegadas a Washington tras las elecciones de noviembre que concluyeron en el congreso más diverso y con mayor número de mujeres de la historia.

Incluso, el supremacista blanco, ha rechazado pedir disculpas y ha insistido en que no tiene «un solo hueso racista en su cuerpo», a lo que el exvicepresidente y también aspirante a la candidatura demócrata en 2020, Joe Biden, replicó con ironía que si Trump no tiene un «solo hueso racista en su cuerpo» es que «carece de huesos».

Pero recordemos que el presidente norteamericano es quien manda en el Partido Republicano, además, se cree Dios en la Tierra y, para colmo de males, hay quienes bajan la cabeza sin decir ni pío, como el portavoz de Twitter, Brandon Borrman, al declarar a The Washington Post: «Los tuits en cuestión no infringen las reglas de la red social», aunque las políticas de la compañía prohíben «promover la violencia contra, o directamente atacar o amenazar a otras personas por motivos de raza, origen étnico, nacionalidad, orientación sexual, género, identidad de género, afiliación religiosa, edad, discapacidad o enfermedad grave».

Por su parte, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, replicó con dureza al mandatario republicano: «Rechazo los comentarios xenófobos de Trump que buscan dividir a nuestro país», al tiempo que lo acusó de hacer a América blanca.

Además, los miembros de ese órgano legislativo aprobaron una resolución -respaldada por 240 congresistas- que condena, de manera enérgica, los pronunciamientos «que han legitimado y aumentado el temor y el odio hacia los nuevos estadounidenses y las personas de color».

Sin embargo, Trump calificó la resolución de estúpida y arremetió de nuevo este jueves contra las rebeldes legisladoras, cuando las acusó, en un mitin de reelección de su campaña, de «alimentar el surgimiento en Estados Unidos de una izquierda militante peligrosa».

Donald Trump, en un mitin en Carolina del Norte, donde sus seguidores cantaron «¡Enviadlas de vuelta! ¡Enviadlas de vuelta!»   Foto: AFP

Según publica AP, Donald Trump ha convertido la hostilidad entre razas en el núcleo de su campaña de reelección, e incluso algunos de sus críticos creen que la estrategia podría conseguirle un segundo mandato.

Tal es así, que en el mencionado mitin, en Greenville, Carolina del Norte, una multitud respondió coreando: «¡Envíenlas de vuelta!», haciéndose eco del tuit de Trump durante el fin de semana acerca de que las legisladoras deberían «volver» al país del que llegaron.

El actual inquilino de la Casa Blanca, que en estos cuatro años ha mantenido una posición de mano dura contra la inmigración, parece olvidar que Estados Unidos es un país de inmigrantes. Su propia esposa, Melania Trump, vino de Eslovenia hace 20 años, y su madre, Mary MacLeod, nació en Escocia y a los 18 años partió hacia Estados Unidos, donde se casó con Fred Trump, hijo de inmigrantes alemanes.

Sin embargo, para ganar votos más allá de fieles seguidores en la campaña, el mandatario apuesta por las divisiones raciales y el nacionalismo blanco, al estilo del fascismo de Adolfo Hitler en Alemania cuando, luego de incentivar el odio hacia los judíos, desató el Holocausto que exterminó durante la II Guerra Mundial a cerca de seis millones de personas.

No por gusto la legisladora estadounidense Ilhan Omar tildó este jueves a Trump de «fascista». «Hemos dicho que este presidente es racista, hemos condenado sus comentarios racistas», le dijo a la prensa quien es, además, una de las dos mujeres musulmanas en el Congreso. «Yo creo que es un fascista».

Como ya se sabe, el sueño americano de muchos inmigrantes en EE.UU. ha terminado en los nuevos campos de concentración en territorio norteamericano. Ahora solo queda esperar si el autoproclamado dueño y señor del mundo, en un arrebato fascistoide, acabará, por razones raciales, extraditando a los que históricamente han hecho grande a América.

Acerca de ZonaFranK

No pestañeo cuando te miro, Para que te acuerdes de mi apellido. La operación Cóndor invadiendo mi nido, ¡Perdono pero nunca olvido!
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