Alzando el vuelo contra el águila imperial.

Por María Carvalho

Cada año escuchamos, vemos o leemos nuevas o viejas medidas desde Estados Unidos contra Cuba en el marco de la misma política imperial de siempre. Por estos días las sanciones y episodios de hostigamiento están encabezados por el águila de rapiña de turno nombrada “Donald Trump”, quien se ha tornado más agresivo en sus acciones demostrando una vez más en la historia de nuestros pueblos quien viola sin reparos ni recelos normas y principios en los que se sustenta el sistema de relaciones internacionales, incluida las normas de comercio.

Esta guerra económica impuesta por Estados Unidos contra la isla hace más de 60 años, lejos de cumplir sus objetivos de rendir por hambre a todo un pueblo, ha logrado desarrollar en Cuba nuevas inventivas y mecanismos ingeniosos que le han permitido a la isla avanzar con su modelo socio económico, basado en logros que recorren hoy el mundo como lo es el desarrollo alcanzado en el área biotecnológica que ubican a la isla entre los países con índices más elevados de atención médica a nivel internacional, por solo citar un ejemplo.

Quien haya visitado Cuba alguna vez, o haya tenido la oportunidad de atenderse con un médico cubano, estará de acuerdo en que es común observar una sonrisa en el rostro del paciente, o su familia, cuando el médico le dice que existe una cura para su padecimiento, siendo el tratamiento completamente gratis, o con un costo subvencionado para cada medicamento por muy avanzado que este sea. Así podemos citar al Hebertprot-P, cual  constituye un medicamento único prescrito para la terapia de la úlcera del pie diabético basado en el factor de crecimiento humano recombinante, que a través de la infiltración se emplea directamente en el sitio de la herida; o el Cimavax, también conocido como la vacuna contra el cáncer de pulmón, un revolucionario producto del Centro de Inmunología Molecular (CIM) que tomó 25 años de investigación con resultados desde 2011 reconocidos por el Instituto para el tratamiento del cáncer Roswell Park, de Nueva York, centro que se sumó al proyecto y colabora con el desarrollo e investigación de la vacuna cubana desde entonces.

Solo se trata de seguir las realidades y valorar en su justa medida de que lado está la verdad, la misma verdad que se puede esclarecer a través de las siguientes interrogantes: ¿Quién restringe los viajes de turismo de ciudadanos estadounidenses a la isla? ¿Quién impide los viajes con fines educativos? ¿Quién limita las actividades económicas con empresas vinculadas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba? ¿Quién restringe las posibilidades de los ciudadanos estadounidenses y de otros países que desean comerciar con Cuba? ¿Quién impide el abastecimiento de combustible, aun cuando Cuba no carece de recursos financieros para costearlos? ¿Quién amenaza a Cuba por defender a los pueblos hermanos de Venezuela y Nicaragua? Estas imputaciones tienen nombre y apellido: el gobierno de Estados Unidos.

Por estos días la administración Trump, tras revertir todos los avances en materia de restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba que impulsó su antecesor Barack Obama, ha reanudado un nuevo período de recrudecimiento extremo del bloqueo económico, comercial y financiero contra la isla, con una escalada agresiva en el discurso y en las acciones, una política rapaz de persecución de activos cubanos a través de la OFAC, así como un record de sanciones financieras y empresariales en el último año con acápites risorios como la activación del Título III de la Ley Helms Burton, que hasta la actualidad ningún presidente en Estados Unidos había implementado porque pone en riesgo al propio sistema judicial norteamericano.

Frente a esta escalada, desde Cuba se levantan millones de voces que reiteran la histórica posición de principios del pueblo cubano, respaldadas por la comunidad internacional, la misma que votará nuevamente en Naciones Unidas el próximo 7 de noviembre respaldando de manera abrumadora la Resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba”, demostrando que esta obsecada política imperial a quien único mantiene aislado es al gobierno norteamericano y su aliado Israel. La realidad es que Estados Unidos no tiene moral ni fundamentos para impulsar esta política contra la isla, más alla de avivar un sentimiento anticubano que gravita en La Florida y condiciona el voto de un Estado influyente cada 4 años.

A pesar de esta agresividad contra Cuba sostenida en los últimos 60 años y las cuantiosas pérdidas que ocasiona anualmente el bloqueo, el pueblo cubano disfruta de beneficios sociales y derechos que lo ubican entre países con índices de desarrollo y calidad humana del primer mundo. Índices que distan mucho de las propias estadísticas a lo interno de Estados Unidos donde las políticas fallidas en los últimos 60 años y más, tienen como principal consecuencia 48 millones de ciudadanos viviendo en la pobreza, 18,5 millones en la pobreza extrema y 5,3 millones en condiciones de pobreza extrema propias del tercer mundo. Estas estadísticas no son referencia del Granma en Cuba, fueron cifras certificadas en 2017 por el relator sobre pobreza extrema y derechos humanos de Naciones Unias, Philip G. Alston.

El gobierno de Trump y todos sus antecesores, lejos de concentrarse en estas alarmantes condiciones internas, intentan camuflar sus políticas fallidas invadiendo o atacando otros países como han realizado en el Medio Oriente, bajo el absurdo pretexto del terrorismo como amenaza a la seguridad nacional norteamericana, el propio terrorismo que la CIA creó y financió décadas pasadas en su lucha contra la Unión Soviética por mantener a toda costa la supremacía en un mundo unipolar.

No es un secreto hoy que el gobierno de Estados Unidos es el único y principal generador de violaciones a derechos humanos, causante de invasiones y desestabilización en países y regiones, fondista de los proyectos más absurdos e ilegales como el “nombramiento” de un disque presidente como Juan Guaidó para una Venezuela surreal, o tal vez virtual, con el solo propósito de obtener una mayor ventaja a la hora de utilizar las riquezas manipulando el imaginario popular norteamericano.

Sépalo bien señor imperialista, existió, existe y existirá Cuba para rato, la misma Cuba que ha sabido ganarse el respeto, la admiración y confianza del mundo, de los continuadores de la causa y el legado de Fidel y de todos aquellos revolucionarios dispuestos a defender las conquistas del socialismo cubano.

Acerca de ZonaFranK

No pestañeo cuando te miro, Para que te acuerdes de mi apellido. La operación Cóndor invadiendo mi nido, ¡Perdono pero nunca olvido!
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